16 de diciembre de 2014

Imperio Bizantino (395-641)

El emperador Justiniano (527-565) y algunos de sus ayudantes.
En el año 395, tal como contamos en otro post, el Imperio Romano se dividió por última vez y para siempre. Cuando murió el emperador Teodosio, la parte occidental (o sea, la que está más a la izquierda si miramos un mapa) la gobernó Honorio y tuvo su sede en Roma. La oriental (a la derecha en el mapa) fue para el emperador Arcadio, que mantuvo la sede en Constantinopla, también llamada Bizancio. De allí surge el nombre de Imperio Bizantino. En este texto vamos a hablar de qué sucedió ahí, en oriente.

El emperador Arcadio (395-408) tuvo que hacer frente a una invasión del rey visigodo Alarico. Los ataques se fueron repitiendo hasta dejar devastada buena parte del territorio imperial.

Entre 395 y 518 fueron seis los emperadores que se sucedieron (Arcadio, Teodosio II, Marciano, León I, Zenón y Anastasio), quienes componen la llamada Dinastía Teodosiana, pese a que no todos descendían de Teodosio. Durante aquellos años, los problemas religiosos fueron una constante en Bizancio.

Anastasio murió en 518, sin dejar descendencia. El Senado de Constantinopla eligió para sucederle a Justino, que a su vez cedió el trono a Justiniano.

Justiniano (527-565) fue un gobernante notable. Reformó y compiló las leyes, y su reinado supuso un intento serio de restaurar el imperio. Quiso recuperar todas las tierras perdidas en el pasado, pero no lo consiguió.

El período comprendido entre 565 y 610 constituye una de las épocas más negativas de la historia de Bizancio, llena de anarquía, turbulencias y desórdenes. Los sucesores de Justiniano perdieron la mayor parte de las conquistas que él había conseguido.

La negativa a seguir pagando el tributo a Persia, fijado en 562, supuso una nueva fase de hostilidades en oriente, que superó cualquier posibilidad de reacción por parte de Justiniano II (565-578) y Tiberio (578-582).

La llegada al trono de Mauricio (582-602), un general enérgico y experimentado, consiguió restablecer en parte la situación.

En 602, el atraso en el pago al ejército generó un levantamiento militar liderado por Focas (602-610), una de las figuras más siniestras de la época: asesinó a miles de personas para mantenerse en el poder.

Heraclio (610-641) consiguió restablecer la autoridad en la península balcánica y venció a los persas sasánidas. Veinte años después de su asunción, intentó reorganizar al imperio, pero el enfrentamiento contra los musulmanes terminó con su reinado.

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